Nueva Inglaterra y Nueva York se verán afectados
El servicio meteorológico nacional estadounidense prevé que una nueva tormenta de invierno impacte la costa noreste y Nueva Inglaterra en la noche del viernes al sábado con vientos de entre 100 y 120 km/hora y nevadas que causarían problemas de suministro de energía y transporte.
"Se espera que una gran tormenta de invierno impacte el noreste y Nueva Inglaterra en la noche del viernes al sábado", indicó el servicio meteorológico nacional estadunidense en su boletín del jueves por la mañana.
Nueva York también está preparándose para la nieve, entre 4 y 6 pulgadas. El alcalde Michael Bloomberg dijo que la ciudad está preparada, y si el mal tiempo que tiene que pasar, es mejor tenerlo en un fin de semana.
"Se pronostican nevadas de 30 a 60 centímetros desde el área de la ciudad de Nueva York hasta Maine (noreste), con posibles cantidades más importantes en ciertos lugares. Esto, sumado a vientos de hasta 100 a 120 km/hora, tendrán un impacto significativo en el transporte el suministro de energía", agregó el servicio meteorológico.
Nueva Inglaterra se prepara para una gran tormenta de invierno se espera para volcar hasta 2 metros de nieve en algunos lugares desde el viernes hasta el sábado. El Servicio Nacional del Clima en Taunton dice que la mayoría del sur de Nueva Inglaterra podría obtener entre 18 y 24 centímetros de nieve a partir de mañana viernes y continuando en la tarde del sábado. The Cape podría ser un poco menos, aunque los totales pronóstico varía ampliamente.
La tormenta podría traer además inundaciones en zonas costeras de Boston (Massachusetts) hacia el noreste, según el alerta difundido por el servicio meteorológico.
La temperatura se situará por debajo de las marcas medias para la época en Nueva Inglaterra, advirtió la misma fuente.
La llegada de la nueva tormenta coincide con el 35 aniversario de la Ventisca de 1978, que mató a 99 personas, destruyó unas 2 mil viviendas y paralizó por una semana al este de Massachusetts y el norte de Rhode Island.
A fines de diciembre pasado, el noreste de Estados Unidos ya sufrió el paso de una extensa tormenta que barrió el país durante tres días dejando una docena de muertos, además de miles de vuelos anulados en plenas fiestas de fin de año.
Antes, a principios de noviembre, la primera tormenta invernal de la temporada, justo después del mortífero paso del huracán Sandy el 29 de octubre, había provocado cortes de electricidad y la anulación de más de mil 500 vuelos en Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia (Pensilvania) y Boston.